miércoles, 13 de abril de 2011

Capítulo 2


Patético.

Anoche salimos a cenar. Pero antes debíamos pasar por lo de Verónica, que es la mamá de una compañerita de colegio de Candela, para dejarle una campera. - ¿Para qué la campera Lucía? Si va a estar en lo de la amiga. – Porque en un rato la pasa a buscar el padre. Apurate así llegamos antes. – me dijo Lucía.
No sólo estaba por conocer a la hija de Lucía sino también era probable que me encuentre con su ex. Que lindo momento!
¿Es en esta cuadra? -  Si, pero estaciona en la esquina. - ¿Te parece tan lejos? -  Si, si... No, no... mejor cruzá. Me di cuenta que Lucía no quería que me viera Candela y por eso para tranquilizarla le dije: Pero con los vidrios negros no me va a ver. -  Pero se va a dar cuenta. - ¿De qué se va a dar cuenta? – De todo... Candela es muy intuitiva. – Pero Lucía. - Acá, dejame acá. Le doy la campera y vengo. Y cerró la puerta del auto dejándome solo y a 120 metros de la intuición de una niña de 6 años. Comencé a pensar sobre la relación entre la capacidad de intuir y la distancia. Obviamente si yo frenara en la puerta no habría que ser muy perspicaz para darse cuenta que “Mamá esta de novio con un bigotudo”. Pero... ¿cómo sería si yo la esperara a 20 metros? “Mamá va a salir con un tipo”. ¿Y a 60 metros? “A mamá la están esperando”. Y si duplico esta distancia es: “Mamá tiene una reunión con ex compañeras del secundario en la casa de una de ellas que casualmente no tiene hijos y ninguna va a ir con chicos porque el departamento es muy pequeño y además esta recién mudada y es peligroso”. Se abre la puerta. - Listo, gracias amor. -  ¿Todo bien? - Si. Al fin la conociste. - ¿Cómo?! - Digo que por fin la conociste. - A cien metros de distancia mucho no la conocí que digamos. - Bueno, de a poco. - Si, mas vale. Lo único que pude ver desde acá es que es grandota para 6 años. Si... el padre es grandote. - ¡Ah!
El ex de Lucía no apareció, se ve que llegó tarde.

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