lunes, 4 de julio de 2011

Capítulo 6

(suena el teléfono)
Hola. (digo)
Hola... Alberto?
Si. Alberto... quien es?
¿Vos sos Coco, no?
Si, Coco habla. ¿Quién es?
Jorge.
¿Qué Jorge?
Esta es la foto del que me amenaza.
La encontre en la web... parece ser groso el tipo.
Jorge... Albella.
Perdon, pero... no conozco a ningun Jorge Arbeya. Que desea?
Albella, Al be lla... con b larga y doble ele.
Ok, Albella o como sea, que quier...
Deja de escribir boludeces sobre mí o la vas a pasar muy mal.
Perdón pero usted debe estar confundido.
No, no... sabes muy bien a que me refiero. Vos a mi no me conoces pero yo soy muy pesado y tengo muchas influencias... te repito, deja de escribir sobre mí.
Mire Jorge... debe haber un mal entendido.
Sabelo... Te voy a estar leyendo. Asi que... ojo al piojo.
Y cortó.
Desde ese día deje de contarles y de escribir porque tuve miedo. Aunque no hubo mas llamadas de ese tal Jorge Albella por suerte. Pero si aparecieron advertencias tales como papelitos en mis bolsillos que rezaban: “No seas buchón”. O mensajes en los cajones donde Lucía pone mis medias y calzoncillos, hechos con letras recortadas del Página 12 y pegados con Boligoma que avisaban: “Si escribís sobre mí, cobras”. Y otras más inquietantes y amenazadoras descubiertas al acercarme a mi auto y encontrar los vidrios escritos en letra imprenta y mayúscula con la leyenda: Lavame sucio. Aunque esta última no se la puedo atribuir a él precisamente.
Si regreso a contarles mi historia es por el apoyo y la comprensión de Lucía que enseguida me averiguo sobre un plan que tiene el Gobierno de la Ciudad para amparar a tipos como yo que se les da por escribir blogs contando su vida siendo parecida a la vida de otros pero que en realidad no es la de otros y aún así son amenazados para que dejen de escribir. Es gratuito además.
Así que desde ahora... Yo, Alberto “Coco” Sabattini escribo. Y como dice una canción de un cantante que escucha Lucía que ahora no me acuerdo bien el nombre: “A aquel que se viera reflejado, sépase que se hace con ese destino”.

domingo, 3 de julio de 2011

Capítulo 5

No te entiendo Lucía... ¿Cómo vas a invitar a tu ex y a toda su familia al cumple de Candela? - Ya sé que es raro Coco, ya sé... pero es el padre. No sé. ¿Le digo que no venga? - ¡Obvio Lucía! - Pero el año pasado lo festejamos juntos. - Porque no hacia ni dos meses que te habías separado... pero ahora ya está... que le haga él la fiesta con su familia y punto! - Bueno... la verdad es que no sé como se hacen estas cosas. Vos pareces tener mucha experiencia.
Lucía se terminó enojando conmigo. Todo mi aporte al cumple de la niña había sido ese... dejar a su padre de lado. También a sus abuelos paternos. Y a sus tíos paternos. Y quien sabe a quien más. Dicho sea de paso, el “Alberto” que estaba en la lista no era yo. Era su ex cuñado que se llama como yo. Pero a él no le dicen Coco. A mí me dicen Coco. Y yo en la lista de invitados no estaba. Me pareció raro porque ese “Alberto” que leí estaba por debajo de una tal “María” y por encima de un “José Luis”. No digo que yo tendría que estar primero en la lista, pero al menos, no se... junto al “y yo” que Lucía  había escrito al final. Pero no. Volviendo al enojo de Lucía... yo no tuve hijos con mis matrimonios anteriores, así que, no sé a que se refiere con lo de “vos pareces tener mucha experiencia.” Supongo que es el momento donde ella ironiza sobre mis relaciones anteriores y yo debo comprender la suya sin decir ni “mu”. Así no vale che.